26 de Septiembre 2025
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La fiebre amarilla es una enfermedad viral grave prevenible por vacunación. Tiene alta letalidad
y riesgo de propagación internacional, representando una posible amenaza para la seguridad
sanitaria global.
Es endémica en zonas tropicales de América y África donde causa numerosos casos con tasas
de letalidad que oscilan entre el 20 y 60%. Es causada por el virus de la fiebre amarilla (VFA) y
se transmite por la picadura de mosquitos infectados. En el ciclo selvático los responsables son
mosquitos del género Haemogogus y Sabethes, presentes en áreas silvestres del noreste (NEA)
y noroeste (NOA) de nuestro país. En el ciclo urbano, caracterizado por transmisión de persona
a persona, el vector responsable es Aedes aegypti, ampliamente distribuido en gran parte de
las ciudades del centro y norte del país alcanzando incluso el norte de la Patagonia.
En la Región de las Américas trece países son endémicos para fiebre amarilla; entre 1960 y
2022 se notificaron 9.397 casos con 3.315 muertes, lo que corresponde a una tasa de letalidad
del 35%. La mayor carga de enfermedad se concentra en Brasil, Perú y Bolivia, presentándose
en forma endémica en la región amazónica, con epidemias en áreas selváticas extra amazónicas
desde Perú hasta el norte de Argentina.
Durante 2025, hasta la semana epidemiológica 22, se registró un incremento de ocho veces en
el número de casos en comparación con el mismo período de 2024, así como la ocurrencia
por fuera de la región amazónica. Esta situación llevó a la OPS a emitir una alerta epidemiológica
en mayo de 2025 y a clasificar el riesgo regional como ALTO, debido al incremento de
casos, las elevadas tasas de mortalidad y la expansión hacia áreas previamente consideradas de
bajo riesgo. El registro de casos humanos y epizootias proyecta una posible propagación hacia
el sur de Brasil, Paraguay y las provincias argentinas de Corrientes y Misiones. En Argentina, los
últimos casos identificados correspondieron a viajeros provenientes de Brasil en 2018, ninguno
de ellos vacunado para fiebre amarilla.
Los desplazamientos de personas potencialmente virémicas hacia áreas vulnerables pueden
desencadenar brotes significativos en regiones donde existen vectores competentes y poblaciones
susceptibles por falta de vacunación. En este contexto, algunos escenarios requieren
especial atención:
• Turismo: en Argentina, en el segundo semestre de 2024, se estimaron 4,1 millones de
viajes de turismo interno; más del 92% se realizó por vía terrestre y el 34% tuvo como
destino provincias del noreste y noroeste del país. Asimismo, durante junio de 2025, se
registraron 962.000 viajes internacionales principalmente hacia y desde Brasil.
• Migraciones: los flujos migratorios son constantes y se producen tanto a nivel internacional
como entre regiones con y sin riesgo para fiebre amarilla dentro del territorio
nacional. Según el censo 2022, el 4,2% de la población residente en Argentina es de
origen extranjero, principalmente proveniente de Paraguay, Bolivia y Venezuela, países
endémicos para fiebre amarilla.
Por lo tanto, el país presenta condiciones de riesgo para desarrollar brotes de fiebre amarilla
dada la extensión territorial del vector Aedes aegypti hasta la provincia de Río Negro, con la presencia de áreas ecológicamente vulnerables en regiones del NOA y NEA.
No existe tratamiento específico validado para esta entidad más allá del manejo sintomático y
de sostén.
La prevención de la fiebre amarilla depende fundamentalmente de la vacunación. La vacuna es
segura y eficaz: una sola dosis genera inmunidad adecuada en el 99% de los vacunados dentro
de los 30 días posteriores a su aplicación y confiere protección de por vida en la mayoría de
los casos. En Argentina está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación para las provincias
consideradas de riesgo de transmisión por la presencia de vectores y antecedentes históricos
de casos: Misiones, Corrientes, Formosa y algunos departamentos de Chaco, Salta y Jujuy.
En el contexto epidemiológico actual la OPS, en su “Alerta Epidemiológica-Fiebre Amarilla en
la Región de las Américas” de mayo del 2025, recomienda vacunar en forma universal a la
población infantil en países endémicos y asegurar la vacunación de todos los viajeros a áreas
endémicas, por lo menos 10 días antes de viajar. El Ministerio de Salud de la Nación Argentina,
en la "Circular de vigilancia sobre fiebre amarilla ante el aumento de casos humanos en la
Región de las Américas" de febrero 2025, recomienda, además, la vacunación en caso de viaje
a las provincias o departamentos señalados previamente como zona de riesgo de circulación
viral de fiebre amarilla en nuestro país.
Por todo lo expuesto, genera gran preocupación la publicación del Ministerio de Salud de la
Nación del día 13 de agosto de 2025, sobre la decisión de acotar la vacunación contra fiebre
amarilla en el sistema público de salud solo a la población que reside en áreas que se consideran
de riesgo en Argentina, sin tener en cuenta a viajeros que se desplazan dentro y fuera del
país por motivos turísticos y de otra índole. Desde las sociedades científicas abajo firmantes
solicitamos se revise esta decisión. No propiciar el acceso a una herramienta con demostrada
eficacia para una enfermedad inmunoprevenible de alta letalidad implica un
riesgo tanto individual como colectivo que puede y debe ser evitado.